El impacto del hombre en el ciclo del carbono
Las actividades humanas están alterando el ciclo del carbono de dos maneras principales: añadiendo más CO2 a la atmósfera e influyendo en la capacidad de los sumideros naturales (como los bosques) para eliminar CO2 de la atmósfera, así como en la capacidad de los suelos para almacenar carbono. Estas actividades aumentan continuamente las emisiones de carbono (C) y nitrógeno (N) en el medio ambiente, incrementando la alteración de estos dos elementos y del fósforo (P) en la biosfera.
Las principales fuentes de estas alteraciones incluyen la quema de combustibles fósiles, la ganadería y la agricultura. La mayor y más directa influencia humana en el ciclo del carbono proviene de las emisiones directas de combustibles fósiles, que transfieren carbono a la atmósfera, así como de la deforestación y la producción de cemento.
El almacenamiento de carbono en depósitos fósiles supone, en la práctica, una disminución de los niveles atmosféricos de dióxido de carbono. Estos depósitos se estiman entre 4000 y 10000 Gt, y no figuran en el ciclo rápido del carbono. Sin embargo, las actividades antropogénicas (humanas), sobre todo la quema de combustibles fósiles y la deforestación, están incorporando nuevos flujos de carbono en el ciclo biológico provenientes de estos depósitos, con una influencia significativa en el ciclo global del carbono.
El impacto del hombre en el siglo del carbono